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jueves, 1 de agosto de 2013

El volumen de datos almacenados en Internet será 44 veces mayor en 2020

Más bites almacenados en red que granos de arena hay en la Tierra o que estrellas en el universo. Con esa metáfora literaria han llamado la atención diferentes expertos en big-data sobre la cantidad de datos, personales o empresariales, que se guardan en ese ente abstracto, pero tan conocido, que es Internet.

José Luis Flórez, responsable mundial de big-data analytics de Accenture, y Santos González, responsable de la cátedra de Inteligencia Analítica Avanzada de la Universidad de Oviedo, han presentado este martes sus inquietudes y la visión de futuro de este universo en un curso en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo sobre la ‘industrialización de la inteligencia’.

Para el doctor González, matemático, el almacenamiento cada vez mayor de datos crea una oportunidad de empleo para un gran abanico de personas. Sin ir más lejos, ha asegurado que diferentes estudios de consultoras “cifran en 4.400.000 los empleos que este sector creará en los próximos dos años, y sólo en Europa occidental, más de un millón”. Todo ello, resalta el catedrático, porque la información se está multiplicando “de una manera brutal: en 2020 el volumen de datos almacenados en el mundo será 44 veces mayor que el de 2010″. Un hecho que, coinciden Florez y González, es “una inundación de datos”.

Ante tal oleada, no queda sino aprovechar sus oportunidades. Por ello reclaman gente dispuesta a dedicarse a esto porque, por sorprendente que parezca ante la situación de crisis actual, “en este campo faltan más talentos que medios”, ha asegurado el catedrático de inteligencia analítica avanzada. De hecho, según los datos que manejan en la cátedra de la Universidad de Oviedo, “sólo el 4,8% de las empresas han integrado la tecnología big-data”.
Esas bases de datos mundiales han destacado que pueden ser de gran utilidad para el turismo, sector de gran trascendencia económica en España. “No se puede seguir esperando que el turismo llegue por obra y gracia de las circunstancias”, ha advertido González antes de asegurar que, cada vez más, “se necesita la personalización del turismo, por lo que hay que tener una comunicación de uno a uno”. Algo que, ha quedado claro en los cursos, se tiene que desarrollar a través de procesar grandes datos.

Miedo a la indefensión

El tema de la seguridad también ha sido un eje central. Tanto el crear cada vez protocolos más complejos para intentar hacer invulnerables las bases de datos como el miedo de los usuarios de saber qué se hace con sus datos. El problema, se desprende de las palabras de José Luis Florez, es que la legislación avanza mucho más despacio que la red. “La letra pequeña nunca se lee”, ha afirmado el socio de Accenture. Una letra que, ha especificado, “lo que viene a decir es que tu información ya no es tuya, es de otro”.

Para él, todo el mundo “tiene derecho a saber qué información se guarda sobre él” y se ha mostrado a favor de que esa cesión “sea siempre temporal y no permanente”. Por desgracia, ha manifestado que aún no hay mecanismos para decidir sobre los datos propios, y ha puesto de ejemplo la reciente sentencia que permite a Google no borrar sus archivos históricos.

Unos riesgos que considera que pronto terminarán, ya que está convencido de que “pronto se legislará sobre ello”. Mientras tanto, la única opción es seguir luchando por unos protocolos más difíciles de sabotear y centrar el interés en los datos en el meramente económico. Un mundo cada vez más global que, paradójicamente, cada vez conoce más de cada individuo en concreto.
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