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jueves, 8 de agosto de 2013

Las baterías no evolucionan y lo necesitamos: Claves de su mejora para el futuro

evolucion_baterias
Es decepcionante comprobar como las baterías no han evolucionado prácticamente nada en los últimos años, precisamente cuando los dispositivos tecnológicos portátiles más las necesitan.
Hace más de cuatro años, salió el HTC Magic, el segundo android en España. Aquel pequeño terminal (aunque para la época 3,2 pulgadas no era pequeño si no normal o más bien grande por su pantalla) tenía una batería de 1340 mAh, pero si nos remontamos a unos años atrás, por ejemplo al 2008, con un Sony Ericsson K800, comprobamos que su batería era de 900 mAh. En principio es un 30% más aproximadamente, una mejora a priori, sustancial, pero que sólo atiende a un factor y denominador común, hacer las baterías más grandes, no mejores.

Algo muy obvio pero muy efectivo a fin de cuentas. Una forma de salir al paso ante un avance de la tecnología para el que las baterías no estaban preparadas, ni lo están, ni se las espera.
Pero claro, hacer las baterías más grandes requiere espacio, y el mercado encontró la solución perfecta, ampliar el tamaño de las pantallas gradualmente y así ir consiguiendo más tamaño para las baterías, que podían ensancharse en superficie. Una opción arriesgada sabiendo incluso que a mayor pantalla el consumo es mayor, pero fue un coste asumible, porque la tecnologías de las pantallas mejoraría con un menor consumo, y porque el espacio de los componentes internos se miniaturizaría, como así ha sido, dejando espacio para la batería.

Las baterías se han ido acomodando a todo el espacio que les quedaba y les dejaban los componentes internos. Pero muchos fabricantes, buscando destacar de la competencia, empezaron a reducir el grosor de sus smartphones, eliminando así tamaño/capacidad para las baterías. Siguieron así aumentando, para compensar, el tamaño de las pantallas llegando a las actuales 5″ que parecer el standard para los móviles de gama alta a excepción del iPhone 5 o BB10, pero claro, pero ambos con baterías de 1440 mAh y 1800 mAh respectivamente, frente a los 2300  mAh de promedio de los de 5″.
Hay casos especialmente injustificables en los que por conseguir más espacio, se ha engrandecido el tamaño del terminal sin que lo haga la pantalla, como es el caso del Nexus 7 2013. El modelo 2012 tenía teóricamente 8 horas de autonomía en reproducción de vídeo con 4325 mAh y el actual tiene 3950 mAh pero 9 horas de duración en reproducción de vídeo. La culpa de la mejora y mayor duración es de Android 4.3, pantalla y procesador más eficientes. Este recorte de mAh se debe a que el grosor ha pasado de 10,5mm a 8,7mm, sin embargo han aumentado la altura del dispositivo (ya de antes, injustificadamente grande) en 2mm para incluir el Led de notificaciones.

Si se le puede otorgar una pequeña mejora a las baterías es que se han conseguido baterías de alta capacidad con menor tamaño, pero muy poco menos, ganando eso si, un peso extra que lastra la comodidad del terminal. Otra de las mejoras, aunque ya usada hace tiempo es el uso de baterías de iones de litio, que entre otras cosas, evita que estas cojan “memoria” o consiguen ampliar su número de ciclos de carga con respecto sus predecesoras.

Y todo este aumento de mAh tiene una contraprestación, y son cargas de baterías largas o muy largas como sucede por ejemplo en las tablets de 10″ (hasta 11560 mAh del iPad -42,5 Wh) Por suerte los fabricantes de chips se están esforzando por reducir los tiempos de carga, pero siguen siendo ostensiblemente superiores a los de las baterías menores.

Por supuesto hay muchos tipos de baterías, pero actualmente lo único que hay por prestaciones, bajo peso, precio contenido y otros muchos factores idóneos para los smartphones y gadgets portátiles de consumo.

A pesar de lo que mucha gente cree, que un smartphone tenga 4 u 8 núcleos en su procesador no supone un gasto extra, al menos si el desarrollo del SO para el que va a ser adoptado mejora su eficiencia y sobre todo porque la innovación en chips móviles tiene como meta precisamente esa, más potencia sólo si es igualmente eficiente o más, que su predecesor. Lo que si supone un gasto extra son la cada vez más cantidad de sensores y funciones extra que un smartphone incorpora, pero que de nuevo y gracias a la optimización energética, se ha disimulado el gasto, quedando como un gasto asumible.

La industria ha buscado siempre un equilibrio entre tamaño de batería y de pantalla/grosor del smartphone, en pro de conseguir una autonomía de un día completo de uso (aunque se pudiera haber conseguido día y medio, el ciclo natural y mas cómodo es el de un día, además, evita la sensación de que en un futuro, se recortase la autonomía, mejor mantenerla generación tras generación), y ese equilibrio se ha mantenido durante años pese al aumento del tamaño de ambos componentes. Hay alguna excepción como el Motorola Razr Maxx, y los Droid Maxx que opta por un mayor grosor ganando así espacio y autonomía, pero no es la tendencia normal, ni mucho menos, del resto de la industria.

Y dudo mucho que veamos avances en este sentido que sean significativos. Mantener el día de autonomía (con uso, obviamente, no en standby) será ya un reto, y sólo algunos modelos optarán por aumentar el grosor en busca del nicho de mercado que opte por tener dos días de autonomía en lugar de uno.

Las claves del futuro

Para mejorar la autonomía, como ya he dicho, habrá que olvidarse de las baterías, porque en el horizonte no se vislumbra nada que pueda sustituir a la actual tecnología, así que la solución de cara al futuro está en otro lugar.

Las pantallas: Uno de los componentes clave de un smartphone y uno de los que más gasta, son las pantallas. Se está trabajando constantemente en un menor gasto de estas pese a que la resolución es otro de los campos de batalla de especificaciones entre fabricantes. DE hecho son algunos los que han optado por quedarse en los 720p (como de nuevo, el caso del Moto X) para así evitar un gasto innecesario en pro de conseguir una densidad de píxeles que en muchos casos es tan alta como inidentificable al ojo humano. Veremos en los próximos años como la eficiencia energética de las mismas mejora.

Procesadores: Los procesadores, con Intel y Qualcomm a la cabeza, están trabajando constantemente por a la vez que ofrecen mayor capacidad y potencia, un menos consumo energético, tanto en su estado de reposo como de máximo rendimiento. Es una de las grandes esperanzas de la industria y ya hemos visto soluciones inteligentes en este sentido, como el dio de procesadores del Moto X, con el X8. Leedlo porque es muy interesante. De hecho, ya están saliendo las primeras reviews del Moto X y con sus 2200 mAh y su  función“siempre on”, dicen que la estimación de las 24 horas de batería en uso que da Motorola es un dato conservador que para un usuario más moderado podría ser incluso mayor.

Más espacio interno: Como he descrito anteriormente, a más espacio, más autonomía por el simple hecho de que cabe una batería mayor. La miniaturización de los componentes avanzará, aunque parezca ya incríble reducirlos aún más. Es posible que los fabricantes que aún optan por baterías extraibles y slot para tarjetas micosd, renuncien a ellas para ganas esos mm cúbicos que necesitan para incluir una batería mayor. También podemos ver el fin de las sim, ahora que han alcanzado su mínima expresión, el próximo paso es su desaparición. (ya existen teléfonos de ese tipo como el iPhone 4 de Verizon)
No hay ninguna magia en las baterías, calcula el espacio en centímetros cúbicos del total del smartphone y tendrás los mAh que puede tener dicho smartphone o tablet.

Antenas: Todos sabemos que el móvil en 3G o LTE (4G) consume más que en Wifi, que también consume, de hecho, si cortásemos las conexiones, la batería se dispararía a varios días de uso tranquilamente. La conexión móvil, sea cual sea, es un gasto enorme (y más si estamos en zonas de poca, difícil o nula cobertura) y eso tiene un puntal sobre el que se sostiene (entre otros, sobre todo a nivel de software) que es cómo están configuradas las antenas de ese dispositivo, y este asunto es especialmente delicado y opaco, por la poca documentación que hay al respecto, pero sin embargo de vital importancia. Destaca en este sentido el único fabricante especializado en ellas, Huawei, empresa que se dedica entre otras cosas a la instalación de las estaciones de 3G, Edge y LTE por ejemplo en España con Vodafone.

Huawei, aparte de crear sus propios procesadores, también sabe perfectamente cómo gestionar el uso de la batería en consonancia con la construcción de su antena en sus smartphones, y los resultados son muy buenos, y sobre todo, ejemplo para el resto de marcas.

Software: Es inevitable y obvio apuntar al software a la hora de hablar del rendimiento de las baterías. No sólo porque hay muchos fabricantes que llenan las capas de personalización de funciones que aparte de consumir RAM (y por tanto ralentizar el terminal) también consumen aunque en pequeñas dosis, minutos de batería. Una buena gestión del comportamiento del smartphone en estado de reposo o ejecutando según que acciones, son cuestiones que se establecen desde el sistema operativo y desde la personalización que haga el fabricante. Android y los Nexus como referente, tienen mucho, muchísimo que mejorar en este sentido y es a día de hoy uno de los pocos si no el único punto flaco frente a iOS. La eficiencia energética está comandada desde el software y cómo este hace uso de la energía disponible, por lo tanto es un asunto vital y en donde se puede ganar bastante terreno.
Como vemos, hay 5 puntos de innovación de cara a un futuro mejor para la autonomía de nuestros dispositivos móviles y ninguno de ellos son las propias baterías. Por suerte, el cuello de botella que ha producido ese factor ha llevado a los ingenieros de todos esos campos a mejorar drásticamente sus tecnologías apretados por la necesidad. Imaginad que el avance de las baterías hubiera sido parejo al de la necesidad, en ese caso a nadie le habría importado “derrochar” energía y quizá el avance habría sido mucho más sosegado.

Cada persona, con su uso y condiciones de red, tiene un resultado diferente, pero quería aclarar este asunto a muchos de vosotros, sobre todo de cara a falsas expectativas de smartphones venideros con autonomías increíbles. Hay soluciones, y estoy seguro que con los 5 puntos a desarrollar, se pueden conseguir grandes cosas, por no hablar de que el mercado amplíe la oferta de smartphones más gruesos y pesados para todos los que quieran dos o tres días de batería.

Espero vuestros comentarios, experiencias, anhelos y en definitiva, todo lo que podías y queráis aportar.
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